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Estos comentarios fueron publicados por el diario Tal Cual el 15/05/14, p.16.

 

Calidad de vida y revolución

     La calidad de vida de una persona y en general, de los habitantes de una región o un país está vinculada al desarrollo humano, y éste a su vez está ligado al mejoramiento en las condiciones de vida de cada individuo.  Asimismo, en la sociedad hay una estrecha relación entre la calidad de vida  de las personas y su bienestar, ambos son factores que normalmente funcionan como indicadores de las condiciones de vida que tienen los pobladores de una región o de un país.

     No es un secreto que los venezolanos en los últimos quince años hemos padecido un bajón significativo en nuestra calidad de vida. La llegada de la revolución chavista, lastimosamente calificada como bolivariana, tuvo un efecto esperanzador en un vasto sector de la población venezolana, que esperaba el mejoramiento de la calidad de vida de los estratos sociales más necesitados; sin embargo, la realidad fue otra, la revolución chavista  llegó con otro propósito, perpetuarse en el poder. La aplicación de un modelo económico fracasado e inviable para Venezuela, ha dado resultados nefastos para la calidad de vida del venezolano. El estatismo en la economía -aplicado primero por Chávez y ahora por Maduro- ha llevado a la agricultura, ganadería e industria en general, a una situación de poca producción, con la subsiguiente disminución de empleos dignos y el incremento de la escasez de productos para el consumo.

     Tradicionalmente, el bienestar de los individuos que constituyen una sociedad, región o país, está asociado a lo económico; esto es,  al ingreso proveniente del salario o sueldo, que haga posible disponer de un conjunto de bienes que permita a la gente  vivir bien y con holgura. Pero eso no es todo, también el concepto de bienestar envuelve un conjunto de múltiples atributos que tienen que ver con lo sanitario, social, espiritual, emocional, físico, ocupacional, intelectual y psicológico, entre otros.

     La escasez lleva a las personas a pasar horas en una cola para adquirir algún alimento, un medicamento o un bien como una batería para carros; al mismo tiempo los ciudadanos corren el riesgo de ser víctimas del hampa cuando están haciendo las colas. Todo esto ha configurado una situación que impide alcanzar el bienestar emocional y físico. Asimismo, el bloqueo a los medios de comunicación genera falta de información a la población, situación esta que contribuye a crear un ambiente de malestar psicológico. En síntesis, la calidad de vida de los venezolanos ha menguado significativamente y pasará al menos una generación para alcanzar los niveles de progreso que el país tuvo antes de la llegada de Chávez al poder.

Carlos Solórzano Ovalles.   (Mayo de 2014).

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UN PAÍS EN RUINAS

     No es un secreto que los venezolanos en los últimos quince años hemos padecido un bajón significativo en nuestra calidad de vida. El gobierno  presidido primero por Chávez y ahora  por Maduro ha utilizado una estrategia que ha conducido a la fusión   Estado-Gobierno-Partido, la condición ideal para establecer una autocracia. La no separación de los Poderes Públicos, llevándolos a un estado de dependencia, sumisión y obediencia ante el Ejecutivo, ha generado primeramente una situación de inseguridad jurídica y en consecuencia, de impunidad. Las expropiaciones y confiscaciones de empresas y fincas en plena producción han sido las manifestaciones concretas de un régimen que se mueve por la autopista de la autocracia. Estas condiciones produjeron una contracción significativa en el volumen de inversiones en Venezuela, lo que a su vez llevó a la desaparición de empresas y actividades de producción tenían muchos años en el país. El resultado está a la vista, fuga de capitales, destrucción masiva del parque industrial, disminución del empleo formal, traslado de transnacionales a otros países, incremento en la importación de bienes y servicios, escasez de alimentos, una elevada inflación en 2013 (56.2%, la mayor de Latinoamérica), un índice de escasez de 22.8% y en síntesis, una disminución significativa de la calidad de vida del venezolano.

     Capítulo aparte merece la destrucción de Petróleos de Venezuela (PDVSA), la  compañía que maneja los negocios de la actividad petrolera. A pesar de haber duplicado su personal, la producción de petróleo y sus derivados ha caído ostensiblemente –por debajo de la cuota fijada por la OPEDP-, obligando a PDVSA a importar gasolina para satisfacer la demanda interna. Una mal entendida solidaridad de Venezuela con países de América y en particular, con el área del Caribe, ha contribuido enormemente con la merma en el negocio petrolero. La entrega de petróleo a futuro -a China y Rusia- ha comprometido un volumen grande de petróleo y por la forma del negocio, el ingreso de divisas por este concepto está comprometido en el pago de la enorme deuda contraída por Chávez y Maduro, para cumplir con las políticas populistas del gobierno.

     En próxima entrega abordaremos otros problemas que hacen que el régimen chavista-madurista ande tan mal en estos momentos.

Carlos Solórzano Ovalles

Febrero de 2014